Una de las cosas que me ha llamado la atención de mi último artículo, es que muchas personas me han escrito, mandado mensajes, dejando comentarios, etc. No sobre el tema, sino sobre esta simple frase que puse: “cuasi evangélico”. Me han criticado, me han dicho, pero si tú predicas la palabra del Señor… a lo que yo he respondido… ¿hay que ser evangélico para poder predicar la palabra del Señor?
A continuación quiero expresar el porqué de mi desapego al término evangélico, entendido de la forma en que lo quise expresar en mi nota anterior. Evangélico, como parte de un grupo de Chilenos que se identifican bajo esa palabra como opuesta a las otras religiones incluso a las otras religiones cristianas.
En primer lugar ¿Qué es evangélico? o mejor dicho ¿Quienes son los evangélicos? , la respuesta sería algo así como: Cualquier grupo de personas que se le ocurra llamarse así.
No hay reglas al respecto, si alguien de una iglesia evangélica X dice tener una nueva revelación, y decide separarse y formar la iglesia evangélica del 5º día y dice que Dios le reveló que las reuniones se deberían hacer los jueves y que se tiene que orar haciendo la invertida y que es obligación entregarle todo su sueldo al pastor para que el reparta, esa comunidad que se forma, es evangélica.
¿Por qué? porque nadie puede decir lo contrario y esa afirmación no puede ser reconocida por nadie, porque los evangélicos son todos y nadie a la vez.
Recapitulemos un poco:
Los valientes de David, unos locos fanáticos que le gritan a la gente en la cara que se podrirán en el infierno si no siguen a su Cristo, que fueron a quemar vírgenes de la iglesia católica al norte, ellos son evangélicos.
Un tipo que salió en la televisión que engañaba a la gente haciendoles creer que hacía llover oro del Cielo, esa iglesia era evangélica.
La famosa Iglesia de Vida Visión, un canal evangélico de Santiago, caracterizado por las estafas, cuyos líderes fueron desenmascarados también por la televisión, engañando a la pobre gente, haciéndoles ver el poder de Dios, etc. y cobrando dinero y más dinero, ellos son evangélicos.
La otra vez conocí a unos Judíos evangélicos, una iglesia que decía que creía en Jesús y todo el cuento, pero que aceptaban la cultura de Israel, no tenían pastor, tenían rabino, era un iglesia que simulaba estar en el siglo I de nuestra era, como si estuvieran en Israel, bien por ellos, no tengo críticas ahí más que teológicas. Pero lo que quiero decir es que si ellos quieren llamarse evangélicos lo pueden hacer.
En resumen, evangélico puede ser cualquier movimiento con alguna idea nueva o vieja, genuina o falsa, de buenas o malas intenciones, preocupadas por la gente o no, cualquiera, no hay nada ni nadie que regule eso.
Cualquier movimiento religioso que no sea católico o protestante, o testigo de Jehová, mormón, que se yo, que crea algo que tenga que ver con Cristo, puede ponerle a su iglesia “Iglesia evangélica”.
Con respecto a lo político que es lo que quise decir en la nota anterior, la iglesia evangélica esta representada ante el gobierno por un Comité de Organizaciones Evangélicas, que si usted es evangélico, se ha dado cuenta de que usted no lo elige y, es más, creo muchos de los evangélicos no tienen idea de que existe, menos idea de quienes son.
Ellos son los representantes de los evangélicos, si usted es evangélico el gobierno lo identifica a usted como parte de la iglesia que representa dicho comité.
Ese comité esta formado por las iglesias más poderosas de Chile, sea a nivel institucional en cuanto a antigüedad y seriedad y obviamente a nivel de cantidad, que sabemos que la mayoría en cuanto a cantidad es la Iglesia Evangélica Pentecostal que se divide en Metodista Pentecostal, Pentecostal de Chile, Pentecostal a secas y otras más.
En muchos casos la gente no se identifica con la iglesia Pentecostal y tampoco los pentecostales con otros evangélicos.
Siempre los evangélicos no pentecostales hemos tenido que soportar preguntas como ¿Tú eres de los que se para en la calle con el charango, el banjo y la mandolina? ¿Tus eres de los que las mujeres no se pintan, no usan pantalones y sólo pueden usar el pelo largo?
Me parece bien que los pentecostales tengan ciertos ritos y tradiciones, si quieren someterse de manera voluntaria a tal forma de vida, bien por ellos, nadie los obliga, espero.
Pero si me preguntan a mí si me identifico con ellos, mi respuesta es claro que no. Quizás en lo único que me identifico es en la fe en Cristo que compartimos, pero así también me identifico con un Católico o un Ortodoxo que también creen en Cristo.
Es este comité evangélico es el que ha negociado cosas como la libertad de culto, la capellanía de una pastora a la moneda, el feriado evangélico y ahora último las capellanías en las fuerzas armadas.
Yo, creo en la separación Iglesia- Estado, creo que cuando la religión se mezcla con el estado estamos mezclando peras con manzanas.
Creo firmemente que ni el estado debe tener injerencias en la Iglesia, ni la Iglesia en el Estado.
Me parece bien que distintos grupos religiosos expresen su opinión al estado pero desde afuera, pero otra cosa es la fusión.
Desde el gobierno militar que la Iglesia Evangélica ha estado inmiscuyéndose en el gobierno, primero con esa famosa declaración en que las Iglesias Evangélicas de Chile dieron su APOYO al gobierno militar, incluso corrieron el rumor de que Pinochet era evangélico.
La verdad es que haya sido Pinochet o Allende o quien sea, la Iglesia no tiene porqué ponerse de parte de un gobierno, sea de izquierda o de derecha, da lo mismo. Pastelero a tus pasteles como dicen.
Este acuerdo se vio reflejado en que los militares iban donde los pastores y estos les informaban lo que pasaba en su congregación, se convirtieron en delatores de sus hermanos que participaban del comunismo para se los llevaran usted sabe donde.
Incluso hubo iglesias que sirvieron para tener encerrados a unos cuantos comunistas y también a esos que caían de rebote sin ser nada, donde a puerta cerrada, dentro de la casa de dios, se les hizo justicia, al parecer para ellos no era sólo justicia militar sino también justicia divina.
Con la llegada de la democracia, el voto de estas iglesias evangélicas pasó a ser instrumento de intercambio.
Los pastores negociaban y negocian hoy todavía, con los votos de sus fieles, es así como candidatos políticos pintan, remodelan, amononan iglesias enteras por dentro y por fuera a cambio de unos sucios votos.
Un estudio sociológico demostró que el voto evangélico se estaba derechizando cada vez más, o sea, los evangélicos votan por la derecha. ¿Porque? desgraciadamente, en muchos casos, porque los de la derecha dicen creer en Dios y los del otro lado no, creo que esa no es razón suficiente.
La concertación tenía algo que hacer entonces, especialmente en los tiempos en que el voto evangélico esta siendo decisivo porque ya la concertación no tiene tanta ventaja como antes, entonces en los gobiernos de Lagos y Bachelet, se le ha dado un vamos a la integración de los evangélicos al poder político.
Algunos aplauden diciendo: Viva la Unión Iglesia- Estado, queremos más.
En cambio otros cuando miramos a Jesucristo, nunca lo vemos con intenciones de llegar al poder mediante los medios políticos ni de obtener beneficios por parte del César para sus seguidores, porque su Reino, su gobierno, su Estado, no es de este mundo.
Hoy para ingresar a algunas organizaciones del estado se exigen ciertas condiciones de carácter religioso, como por ejemplo, que no sean de padres separados, que no sean de una familia con un mal historial y otras cuestiones que bien saben los que alguna vez siendo buenos cabros quisieron ingresar pero no pudieron porque poco menos que les faltaba llevar el certificado de bautismo de la Iglesia Católica.
Ahora que los Evangélicos se metan en el cuento ¿Que les van a exigir además?
Prohibido ingresar a la escuela de investigaciones aquellos que bailen apretado, que tomen una cerveza de vez en cuando, que carreteen, y que no hayan recibido a Jesucristo como su salvador personal. ¿Eso es lo que queremos?
Si para los gobiernos y la gente los evangélicos son aquellas personas que acabo de describir, permítanme entonces tener mis abstenciones respecto al tema, por favor.
Si en algo soy evangélico, es porque mi fe se basa en el evangelio de Jesucristo, relatado en los evangelios bíblicos. Pero no marcho detrás de ningún grupo llamado “evangélico”, ni me identifico con aquellos que dicen representar mi fe como lo han estado haciendo estos caballeros ante el gobierno.
Creo en el evangelio, creo en Dios, creo en Cristo, creo en el Espíritu Santo, soy un seguidor y predicador del evangelio. En ese sentido soy evangélico.
Pero en tiempos en que la palabra evangélico parece significar otra cosa, en que la guerra por el poder y el empate religioso se perfilan bajo esa palabra. Permítanme que me cueste un poco llamarme así…